← el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok, cerca de Sandakan, en Borneo Guía de Sepilok

Visitando de manera responsable

Visitando Sepilok de forma responsable: normas que protegen a los simios

Mantener la distancia y evitar el contacto en Sepilok no es burocracia: es lo que hace posible que una población de orangutanes verdaderamente salvaje y libre de enfermedades siga existiendo.

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Por qué existen las normas de distancia

Los orangutanes se encuentran entre nuestros parientes vivos más cercanos, compartiendo la gran mayoría del ADN humano, razón por la cual las normas de distancia en Sepilok importan más que en un zoológico típico. Esa cercanía genética significa que los orangutanes también son vulnerables a muchas enfermedades humanas, desde resfriados comunes hasta infecciones respiratorias más graves, sin un programa de vacunación ni una red de seguridad médica equivalente a la humana. Una norma que podría parecer excesivamente cautelosa —mantenerse atrás, no acercarse, no permanecer cerca de un visitante visiblemente enfermo— existe porque un brote introducido por turistas podría propagarse por una población que tarda décadas en recuperarse.

El riesgo de enfermedades funciona en ambos sentidos

No solo los orangutanes están en riesgo. Los primates salvajes y semisalvajes también pueden portar patógenos transmisibles a los humanos, razón por la cual en Sepilok se desaconseja alimentar, tocar o acercarse a cualquier animal, por muy dócil que parezca. Centros como este piden periódicamente a los visitantes que se encuentren mal que reconsideren su visita o que usen mascarilla cerca de las zonas de observación, especialmente en épocas de mayor preocupación por enfermedades respiratorias. Nada de esto trata a los animales como seres frágiles: es bioseguridad básica para una relación bidireccional entre un simio altamente social y los miles de visitantes que pasan por allí cada año.

No tocar, no alimentar, sin excepciones

Los orangutanes de Sepilok son salvajes o semisalvajes, no son animales amaestrados, y las normas de no tocar y no alimentar se aplican incluso si un ejemplar se acerca a la pasarela o parece sentir curiosidad por los visitantes. Ofrecerles comida —aunque sea fruta que parezca inofensiva— socava la dieta cuidadosa y deliberadamente sencilla que los cuidadores utilizan en la plataforma, y puede hacer que los animales asocien a las personas con una comida fácil, justo lo contrario de lo que un programa de rehabilitación intenta conseguir. Las bolsas deben guardarse en las taquillas habilitadas; los orangutanes son diestros y rápidos, y una bolsa desatendida es una tentación real, no un riesgo meramente teórico.

Fotografía y comportamiento en el paseo marítimo

Se desaconsejan las fotografías con flash, las conversaciones ruidosas y cualquier intento de llamar o imitar a un orangután, ya que convierten un encuentro salvaje en una simple oportunidad para la foto en lugar de lo que realmente es. Permanecer en las pasarelas señalizadas protege tanto el suelo del bosque como a los visitantes, pues el terreno es irregular y puede resultar resbaladizo tras la lluvia. Nada de esto resta valor a la experiencia; de hecho, un enfoque más silencioso y paciente suele dar mejores avistamientos y fotografías, ya que es menos probable que los animales se asusten y huyan antes de que hayas podido observarlos bien.

La visión general

Los ingresos procedentes de las reservas de tours y las entradas en Sepilok y sus centros vecinos se destinan al coste continuo de la atención veterinaria, la protección forestal y el personal que supervisa una población en libertad en miles de hectáreas de reserva, una labor que no se detiene cuando el último visitante se marcha al final del día. Elegir centros con un auténtico mandato de rehabilitación, en lugar de atracciones de fauna basadas en el contacto cercano o los selfis, es una de las decisiones más significativas que un viajero puede tomar en una región donde la demanda de experiencias 'manipulativas' con animales sigue causando un daño real a especies en peligro como el orangután y el oso sol.

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